lunes, 28 de marzo de 2016

JORNADA HISTORICA EN VIGO


28 de marzo de 1809.


"Jornada magna en la historia de Vigo. Los franceses, que venían ocupando la plaza desde el 31 de enero, se rinden ante el acoso de los sitiadores, enarbolando bandera blanca al amanecer, después de un incesante fuego de parte a parte durante toda la noche.

Mandaba a los patriotas, como queda dicho en días anteriores, el coronel don Pablo Morillo (Después Conde de Cartagena y Marqués de la Puerta, en recuerdo de la acción de la Gamboa). El famoso abad de Valladares, don Juan Rosendo Arias Enríquez; el alcalde de Fragoso, don Cayetano Parada de Limia; don Bernardo González, "Cachamuíña", don Joaquín Tenreiro y Montenegro, don Juan Inda y el teniente Almeida colaboraron íntimamente con aquél jefe en el mando de distintos grupos de soldados y paisanos armados.

Los detalles de esta gloriosa jornada abarcarían demasiado espacio, por lo que nos hemos de limitar a la escueta noticia, remitiendo al lector a los trabajos del P. Legísima, José de Santiago y Avelino Rodríguez Elías, quienes aún no habiendo manejado a fondo la documentación existente en el archivo Municipal, ofrecen una visión acertada del memorable suceso. El Patronato del Museo Municipal "Quiñones de León" ha editado, con motivo de la conmemoración del 150 aniversario de la Reconquista, un veraz e interesante relato, que redactaron en 1853 el entonces Regidor Síndico don Joaquín Yáñez Rodríguez y el secretario del Ayuntamiento don Benito Manuel López.

En las fragatas inglesas Lively y Venus, que al iniciarse el asalto habían colaborado a la operación con su artillería, embarcaron los vencidos en la mañana de este día 28. Eran 39 oficiales, con los generales Chalot y Limousin, y 1.443 soldados. En nuestra ciudad dejaron un magnífico botín de guerra, que tan útil sería después en la prosecución de la campaña contra el invasor: 39 piezas de artillería, 107 cajas de cartuchos, 57 quintales de pólvora, 339 caballos, 60 carruajes, la caja del pagador militar con 117.000 francos y el equipaje personal del Mariscal Soult, del cual se cree formaba parte el sable que, donado por don Javier Sensat, se custodia actualmente en el Museo Municipal."

Xosé María Alvarez Blazquez. "La Ciudad y los Días. Calendario histórico de Vigo" ( Edicións Monterrey, 1960).


jueves, 17 de marzo de 2016

LA GRIPE ESPAÑOLA DE 1918

EL VIGO QUE FUE


La pandemia más mortífera de la historia mató a más de 600 vigueses.
    

Dejó en todo el mundo unos 20 millones de muertos, cifra que algunos elevan a 40 e, incluso, hasta 100 millones. En tan solo unos meses, redujo en diez años la esperanza de vida en los países desarrollados. Y, a diferencia de los brotes habituales cada invierno, se cebó en la gente joven, que fallecían entre 3 y 5 días después de los primeros síntomas, víctimas de una «tormenta de citocinas», un shock del sistema inmunitario.
 
En Vigo, hubo más de seiscientos muertos, que llegaron a colapsar los cementerios en el otoño de 1918. En el mes de junio existía ya cierto clima de psicosis ante la inminente llegada de la enfermedad. En las noticias de los diarios, podía leerse como avanzaba desde Barcelona y Madrid, ciudad a ciudad, sin remedio.
 
El laboratorio municipal tomó medidas cautelares ya en el verano, con una exhaustiva desinfección de locales públicos, como escuelas, iglesias, teatros e incluso prostíbulos en el barrio de A Ferrería. Pero esta actuación y las sucesivas recomendaciones de higiene no sirvieron de nada: en septiembre ya había en Vigo 53 personas hospitalizadas por la gripe. Y en octubre se desencadenaría la más terrible crisis sanitaria.
 
A lo largo del mes, el Ayuntamiento ordena la desinfección diaria de cafés, hoteles, templos y vehículos de viajeros. El 12 de octubre, se prohíbe totalmente la celebración de espectáculos de ningún género, así como las reuniones en los cementerios, ni siquiera para honrar a los muertos. El 16 de octubre, el laboratorio municipal dicta la desinfección diaria de la correspondencia que llega al servicio de Correos. También se obliga al cierre de todos los bares y cafés de la ciudad. Y una orden del 17 de octubre de 1918 establece que se vete el acceso a los tranvías a personas que aparenten tener fiebre.
 
Los muertos se cuentan por decenas todos los días. Y la gripe española no distinguirá edades, como tampoco clases sociales. El 8 de octubre muere a los 35 años de edad, víctima del virus, el marqués de Mos y Valladares, Fernando Quiñones de León, en el mismo pazo de Castrelos.
 
Entre otras medidas el ayuntamiento llegará a cerrar determinadas fuentes de la ciudad, además de instalar un puesto de servicio sanitario en la estación de ferrocarril. El Hospital Elduayen se refuerza con personal religioso, mientras se extienden vales a los menesterosos para medicinas, leche, caldo, camas, ropa de cama, etc..
 
En el momento álgido de la gripe española, la ciudad llega a organizar una suscripción popular para obtener fondos contra la enfermedad, que apoyarán entre otros la sociedad Recreo-Liceo y el Real Club Fortuna, que organiza un partido benéfico en su campo de Bouzas, con el que recaudará la cantidad de 37.193 pesetas.
 
A partir de mediados de noviembre la enfermedad irá cediendo hasta quedar totalmente controlada a finales de mes. Pero el otoño de 1918 quedará como el más mortífero en la historia de Vigo. Más de seiscientos vecinos perecieron en el plazo de unas pocas semanas, víctimas de la llamada Dama Española.
 
Eduardo Rolland. La Voz de galicia
 
 

martes, 15 de marzo de 2016

UNA DE SINDICATOS


OPINION


Estos días han aparecido en la prensa dos noticias respecto al mundo sindical. La primera de ellas decía que la ciudadanía gallega paga a través de la Xunta unos 10 millones/año de euros para salarios de 828 liberados y delegados sindicalistas.
 
En esta época en que los paganos de a pie escrutamos las cuentas oficiales con más cuidado que antes, esta noticia no es que sea buena o mala, es sencillamente escandalosa. Ahora que todos los días vemos noticias sobre ajustes a la dependencia y a los programas sociales, que haya que gastar semejante cantidad de fondos públicos en liberados sindicales significa que nuestros (mal) gobernantes han perdido el norte hace tiempo.
 
La segunda noticia hace referencia a la marcha del Sr. Méndez al frente de la UGT, cargo que ha ejercido durante ¡22 años! El secretario general saliente deja un sindicato inmerso, al igual que los grandes partidos, en múltiples casos de corrupción y sin ningún tipo de autoridad moral.
 
Pero creo que el peor cáncer que asola a este tipo de organizaciones sindicales es que su financiación no se basa en la cuota de sus trabajadores, sino que todos los años les cae el maná estatal, al igual que a sus “hermanos” los partidos políticos.
 
Pongamos de ejemplo un caso de gran empresa viguesa cerrada en el año 2001, como fue el Grupo de Empresas Alvarez. Cuando el complejo fabril de Cabral ya tenía grandes problemas de subsistencia intervinieron los sindicatos para intentar solventar el problema. El final de esta negociación lo conocemos todos.
 
Yo me pregunto: ¿en aquel momento no se pudo salvar ningún puesto de trabajo? Y la explicación que encuentro es la siguiente: si yo soy sindicalista de Alvarez y mi financiación depende de las cuotas de los trabajadores que estoy defendiendo procuraré, por la cuenta que me tiene, que la fábrica no cierre y que si antes había 4.000 trabajadores queden 2.000, 1.000 o al menos 500. Pero si mi salario de delegado sindical me llega de la administración poco me importa que la industria eche el cierre y no quede un solo trabajador en pie.
 
Hoy en España hay muchas cosas que cambiar y ésta es una de ellas.